Aislantes Termicos

Un aislante térmico es un material usado en la construcción y caracterizado por su alta resistencia térmica. Establece una barrera al paso del calor entre dos medios que naturalmente tenderían a igualarse en temperatura.
Gracias a su baja conductividad térmica y un bajo coeficiente de absorción de la radiación, el material más resistente al paso de calor es el aire y algunos otros gases. Sin embargo, el fenómeno de convección que se origina en las cámaras de aire aumenta sensiblemente su capacidad de transferencia térmica. Por esta razón se utilizan como aislamiento térmico materiales porosos o fibrosos, capaces de inmovilizar el aire confinado en el interior de celdillas más o menos estancas. Se suelen utilizar como aislantes térmicos específicos materiales combinados de sólidos y gases: fibra de vidrio, lana de roca, vidrio expandido, poliestireno expandido, espuma de poliuretano, aglomerados de corcho, etc. En la mayoría de los casos el gas encerrado es el aire.

Lana de vidrio

Esta primera opción es uno de los materiales más conocidos y clásico para ser utilizado como aislante de techos. Cuando se tiene un techo de tejas con un machihembrado y se lo desea aislar con lana de vidrio se debe usar un producto para tal fin, que es una lana de vidrio en paneles con mayor densidad, hidrófugo e higroscópico. Cuando se tiene un techo de chapa, la línea de producto que se debe utilizar es el trasdosado con una hoja de aluminio reforzado en una cara para que actúe de resistencia mecánica, como barrera de vapor y como material reflectivo.

• Coef. de conductividad: 0,056 a 0,049 kcal/h•m•ºC

Lana mineral

Este material se asemeja tanto en apariencia como en su colocación a la lana de vidrio, y se diferencia en que la lana mineral es resistente al fuego porque presenta mayor punto de fusión que la lana de vidrio. Cuando se tiene un techo de teja con machihembrado, se utiliza un fieltro sin revestimiento o bien otro con un papel kraft en una cara, lo que favorece la colocación. Tanto la lana de vidrio como la mineral se encuentran en manta o en paneles rígidos, aglomerados con resinas. La lana mineral también es un excelente material para aislamiento acústico en construcción liviana, para pisos, techos y paredes.

Espuma de poliestireno

El material de espuma de poliestireno, es un aislante derivado del petróleo y del gas natural del cual se obtiene el polímero plástico estireno en forma de gránulos. Para construir un bloque de, por ejemplo, 1 m³, se incorpora en un recipiente metálico una cierta cantidad del material que tiene relación con la densidad final del mismo y al inyectar vapor de agua se expanden los gránulos hasta formar un bloque. Este se corta en placas del espesor deseado para su comercialización mediante un alambre metálico caliente.
Dado que es inerte se lo utiliza como sustrato para el cultivo de orquídeas.
Debido a su combustibilidad se le incorporan retardantes de llama denominándoselo difícilmente inflamable.
• Posee un buen comportamiento térmico en densidades que van de 7-10 kg/m^3 a 30 kg/m^3
• Tiene un coeficiente de conductividad de 0,041 a 0,032 W/m•ºC
• Es fácilmente atacable por la radiación ultravioleta por lo cual se lo debe cubrir
• Posee un pésimo comportamiento acústico
• Es muy permeable al vapor de agua
• Posee una alta resistencia a la absorción de agua en estado líquido

Espuma celulósica

El material de espuma de celulosa, posee una aceptable poder aislante térmico y es un buen fonoabsorbente. Ideal para aplicar por la parte inferior de galpones por ser un material 100% ignífugo de color blanco y por su rapidez al ser colocado.
• Tiene un coeficiente de conductividad promedio de 0,03 W/m•ºC
Temperatura superior a 45 ºC se fundirá posteriormente.

Espuma de polietileno

La espuma de polietileno se caracteriza por ser económica, hidrófuga y fácil de colocar. Con respecto a su rendimiento térmico se puede decir que es de carácter medio. Con respecto a su terminación es de color blanco o bien de color aluminio. Tiene un coeficiente de conductividad térmica de entre 0,035 y 0,045 W/mºC

Espuma de poliuretano

La espuma de poliuretano es conocida por ser un material aislante de muy buen rendimiento, por consiguiente se pueden aplicar bajos espesores obteniendo rendimientos similares que otros materiales en mucho mayores espesores. Su aplicación se puede realizar desde la parte inferior o bien desde la parte superior. También tiene excelentes propiedades como aislante acústico. Genera a partir del “punto de humeo” ácido cianhídrico: extraordinariamente tóxico para humanos.
Propiedades [editar]
• Densidad: 45-60 kg/m³
• Fuerza de compresión: 200 N/mm²
• Conductividad térmica: 0,021 W/m•K
• Retardo de llama: B1*
• Coeficiente de fricción: μ=0,0135
• Tª de trabajo: -50 a 80 ºC
• Humedad: 0 % a 100%
• Presión dentro del conducto: -2000 a +2000
• Ensayo con norma DIN4102: difícilmente inflamable

Aislantes Acústicos

Aislar supone impedir que un sonido penetre en un medio, o que salga de él; por ello, la función de los materiales aislantes, dependiendo de donde estén, puede ser o bien, reflejar la mayor parte de la energía que reciben (en el exterior), o bien, por el contrario, absorberla.

A pesar de ello, hay que diferenciar entre Aislamiento Acústico y Absorción Acústica:

• El Aislamiento Acústico permite proporcionar una protección al recinto contra la penetración del ruido, al tiempo, que evita que el sonido salga hacia el exterior.

• La Absorción Acústica, lo que pretende es mejorar la propia acústica del recinto, controlando el tiempo de reverberación, etc.

Por ello, los materiales aislantes son, generalmente, malos absorbentes. Es un hecho lógico, la misión de un aislante, si está colocado en el interior puede ser absorber el sonido que le llega, no obstante, colocado en el exterior, tendrá como misión reflejar la mayor cantidad de energía sonora que reciba, para impedir que penetre en el recinto.

Ahora bien, si nos referimos a estructuras, un material absorbente colocado en el espacio cerrado entre dos tabiques paralelos mejora el aislamiento que ofrecerían dichos tabiques por sí solos. No se puede decir que existan aislantes acústicos específicos, como existen aislantes térmicos específicos.

La capacidad de aislamiento acústico de un determinado elemento constructivo, fabricado con uno o más materiales, es su capacidad de atenuar el sonido que lo atraviesa. La atenuación o pérdida de transmisión sonora de un determinado material se define como la diferencia entre la potencia acústica incidente y el nivel de potencia acústica que atraviesa el material.

La pérdida de transmisión sonora depende de la frecuencia, del tamaño del tabique o pared y de la absorción del recinto receptor. El hecho de que la atenuación sonora dependa de múltiples factores hace que no se puede decir, con propiedad, que existan materiales aislantes acústicos.

El aislamiento acústico de un elemento plano se determina en laboratorio, produciendo un sonido en una de sus caras y midiendo el sonido trasmitido en la otra. El resultado se expresa en decibelios. Este resultado, si aparece reflejado en las especificacines técnicas del material, lo hace bajo la nomenclatura de capacidad de aislamiento y tiene que hacer referencia a un espesor/espesores concretos.

El aislamiento acústico se consigue principalmente por la masa de los elementos constructivos, aunque una disposición adecuada de materiales puede mejorar el aislamiento acústico hasta niveles superiores a los que, la suma del aislamiento individual de cada elemento, pudiera alcanzar.

Para conseguir un buen aislamiento acústico son necesarios materiales que sean duros, pesado, no porosos, y, si es posible, flexibles. Es decir, es preferibles que los materiales aislante sean materiales pesados y blandos al mismo tiempo.
El plomo es el mejor aislante de todos ya que aísla del sonido y de las vibraciones.
Otros materiales aislantes son materiales tales como hormigón, terrazo, acero, etc. son lo suficientemente rígidos y no porosos como para ser buenos aislantes.

También actúan como un gran y eficaz aislante acústico, las cámaras de aire (un espacio de aire hermético) entre paredes. Si se agrega, además, material absorbente en el espacio entre los tabiques (por ejemplo, lana de vidrio), el aislamiento mejora todavía más. Cuando se realiza un acondicionamiento acústico, no sólo hay que prestar atención a las paredes y suelos del recinto, sino a los pequeños detalles. Una junta entre dos paneles mal sellada, una puerta que no encaja, etc., pueden restar eficacia al aislamiento.

Diagnóstico de problemas acústicos

El diagnóstico de problemas acústicos, se obtiene: · Por mediciones: de nivel sonoro, de vibraciones, tiempo de reverberación. · Por información provista por el fabricante o proveedor de un determinado equipamiento. · Por la inspección ocular, que da una idea más precisa de cual es la situación real (materiales, dimensiones, etc…) y las posibles soluciones a implementar. Encontraremos gran cantidad de casos y muy variadas soluciones. Algunas con alto grado de complejidad, pero muchas muy simples. Siempre se encuentra una solución. La cuestión, como en todas las cosas, radica en la idoneidad con que se encara cada tratamiento.

Reconociendo los problemas acústicos

Es frecuente encontrar en proyectos y en obras ejecutadas, que no se ha tenido en cuenta el tratamiento acústico, de donde resultan viviendas invadidas por ruidos, gimnasios donde es impracticable un recital de música, una oficina gerencial sin privacidad, un salón de actos con escasa inteligibilidad, áreas de servicios que afectan al vecindario, recintos fabriles que refuerzan sus propios ruidos y cuanto otro ejemplo cada uno de nosotros tenga como experiencia. Existe una rama suficientemente desarrollada que está en condiciones de predecir estos problemas y de corregirlos cuando se trate de hechos consumados. Para ello se aplican principios comunes tanto para el tratamiento de una industria ruidosa como para una sala de teatro. En las notas siguientes se comenta sobre casos concretos de tratamientos acústicos que representan casos típicos de fuentes de ruido, cada uno de los cuales cuenta con tres fases que se deben superar para solucionar el problema.

El tratamiento de los problemas acústicos reconoce tres fases:

Se dice que el tratamiento de un problema acústico reconoce tres fases:

A – Situación acústica existente o prevista. ¿De cuánto ruido se trata?

B – Objetivo a obtener. ¿Hasta cuanto se debe reducir?

C – Tratamiento a efectuar. ¿Cómo hacerlo?

A – Situación acústica existente o prevista. ¿De cuánto ruido se trata?

Poder determinar el nivel de ruido del cual se trata se resuelve simplemente con mediciones de niveles sonoros. Si bien no siempre se dispone de un equipo adecuado, teniendo en cuenta el “termómetro acústico” que hemos detallado anteriormente, se pueden obtener valores típicos para cada uno de los casos. Cuando se trata de maquinarias la información provista por el fabricante o proveedor y la inspección ocular dan una idea más precisa de cual es la situación real y las posibles soluciones a implementar.
En el caso de molestias a vecinos, deberán medirse los niveles sonoros en el interior de las fincas supuestamente afectadas, tanto con las fuentes cuestionadas funcionando como con las mismas detenidas.
En el caso de niveles sonoros en recintos industriales que afecten a las personas deberá considerarse lo estipulado en la Ley Nacional de Higiene y Seguridad.

B – Objetivo a obtener. ¿Hasta cuánto se debe reducir?

De acuerdo a lo reglamentado por la Ley Nacional de Higiene y Seguridad, las Normas IRAM y las ordenanzas municipales, se debe fijar un orden de prioridades para la atenuación sonora: Primero atacar a las fuentes reduciendo su emisión, luego atenuando los ruidos en el camino de propagación y solo tercero con protección individual.

Lo primero es propio de especialistas en equipos industriales.

Lo segundo es típico de los especialistas en acústica y en lo que nos debemos orientar.

Lo tercero es lo que a veces se aplica primero y es el resumen de lo que se ignora.

C – Tratamiento a efectuar. ¿Cómo hacerlo?

Evitar los problemas tanto en los recintos industriales como los ruidos en viviendas vecinas de industrias, discotecas, y demás fuentes fijas de ruido se pueden lograr llevando a cabo tratamientos acústicos. Existen en el mercado materiales absorbentes y aislantes que permiten reemplazar los materiales que tradicionalmente se han utilizado para dichos tratamientos (fibras de vidrio o minerales) obteniendo resultados superiores; si bien estas últimas pueden ser importantes cuando se tratan problemas de temperatura, los materiales acústicos de última generación ofrecen una mejor performance y son predecibles en su comportamiento acústico. Estos ofrecen una serie de ventajas que podemos detallar: como ventajas directas podemos indicar su predicibilidad en el comportamiento acústico y de alto rendimiento. Como ventajas indirectas podemos mencionar: no desprenden impurezas, son de difícil combustión, fácil instalación, vida útil prolongada, no se desgranan, etc..

Diferencias entre absorción y aislación

En general, existe un marcado desconocimiento del tema. Queremos a través de esta breve síntesis, marcar las diferencias entre estos dos conceptos y explicar que tipos de materiales de acondicionamiento acústico, se deben emplear en los distintos tratamientos.
Es muy importante entender bien esta diferenciación, por cuanto ambas situaciones tiene soluciones distintas y los materiales a utilizar para resolver uno u otro caso son también sustancialmente diferentes.

Absorción

Antes de desarrollar el tema de la absorción sonora es necesario definir lo que significa el término de reverberación.
La absorción sonora o fono absorción, consiste en aprovechar las propiedades de algunos materiales, sistemas o montajes que permiten transformar parte de la energía sonora que se genera en un determinado lugar, en otra forma no acústica de energía térmica (CALOR), cuyos valores son prácticamente despreciables.
Si bien éstas técnicas se desarrollaron originalmente para controlar la cantidad acústica de salas destinadas a la buena reproducción de la palabra hablada o la música, tienen una intervención muy interesante en lo que a control de ruido se refiere. También se la aplica como complemento de los sistemas aislantes aumentando su eficiencia.

Reverberancia

El ruido proveniente de una o más fuentes sonoras (máquinas, equipo de audio o personas) se propaga en forma esférica en todas direcciones. Cuando se encuentra con una superficie “dura”, parte la atraviesa y parte la refleja. Cuanto más masa y rigidez tiene la superficie sobre al que incide, mayor es el porcentaje de reflexión.
Mientras no encuentra una superficie blanda y permeable, el sonido continúa reflejándose por un determinado tiempo hasta llegar a perderse, por lo tanto dentro de un recinto cerrado, el sonido escuchado es la suma del que incide directamente, más el reflejado.
Una misma fuente sonora y de igual intensidad, generará entonces un ruido mucho mayor en el interior que si estuviera al aire libre.

Caso típico de ruidos dentro de una planta industrial
Recintos con gran afluencia de público, como restaurantes, salones, cines, auditorios, etc.
Acondicionamiento de salas de música, salas de locución, sets de televisión, etc.
Tratamiento de ambientes muy reverberantes en general.
La cantidad de ruido reflejado dentro de un recinto puede controlarse mediante la utilización adecuadas de materiales absorbentes sonoros.
Si tomamos un local de planta rectangular y una fuente de pequeñas dimensiones, que podemos suponer concentrada en un lugar, por ejemplo, un orador, veremos que cada punto de la sala recibe el sonido inicial repetido muchas veces. Si en esa misma sala colocáramos una persona escuchando al orador, se determinaría que los sonidos que este auditor recibe no viene, sino en parte directamente de la fuente. Existe una gran proporción del sonido que provendra de las paredes, el piso, el techo y el mobiliario.
Un auditor percibe primero lo que la fuente de sonido le envía directamente, luego la primera reflexión, en seguida la segunda y así sucesivamente toda la serie de reflexiones.
Todas estas reflexiones se siguen de cerca, con intervalos de escasa fracción de segundo.
Entonces decimos, que la reverberación es el conjunto de los efectos resultantes de esa multiplicidad de reflexiones que se siguen rápidamente unas a otras.
La reverberación prolonga un sonido y su tiempo de duración, será el que debemos controlar ya que la excesiva reverberación, dificulta la claridad y deteriora la inteligibilidad del lenguaje, intensificándose el problema, al aumentar el nivel sonoro de la fuente

MATERIALES FONOABSORBENTES

Los materiales absorbentes genuinos deben ser permeables al paso del aire, del tipo de los fibrosos o con poros intercomunicados. Su efecto consiste entonces en disminuir el nivel sonoro en esa región.

Debe tenerse presente que el tratamiento con estos materiales no afecta el campo sonoro directo, por lo que quien esté operando por ejemplo, en una posición próxima a una máquina, no tendrá protección por este método.
Entonces diremos que estos materiales absorbentes reducen el nivel sonoro interior, con lo que es menor el ruido capaz de transmitirse al exterior, evitando además en gran medida la fuga de ruido a través de aberturas o sellados defectuosos.
Los materiales fonoabsorbentes son particularmente útiles para controlar el tiempo de reverberación de los recintos.
Si bien esto puede no ser lo más importante en ambientes industriales, constituye uno de los objetivos esenciales de la acústica de salas, y de aplicación muy importante en el área de oficinas, restaurantes, etc…

Son materiales esponjosos cuya composición celular de celdas abiertas intercomunicadas permiten el paso del flujo de aire, por lo tanto son : “acústicamente permeables”.-
La densidad, la porosidad y el grado de permeabilidad regulan dentro de ciertos parámetros para obtener un factor de absorción elevado, de modo que no cualquier espuma es apta sino que las que se utilizan están desarrolladas específicamente para fines acústicos.

La Conformación

Tiene vital importancia la conformación superficial a los efectos de lograr una alta performance en la absorción sonora, pues a través de ella se busca por un lado incrementar drásticamente la superficie expuesta (hasta 3 ó 4 veces) y por otro, impedir la incidencia especular del haz sonoro, evitando su reflexión.-
Puede decirse que la cuña anecoica es a los sonidos como la aerodinámica a los fluidos; esta actúa como una “trampa acústica” pues permite un ingreso fácil del sonido desde la superficie y lo retiene en su interior. Es comprobadamente la forma más apta para uso acústico anti-reverberante.-

Los Espesores

Siendo un material permeable que disipa el sonido al atravesar su estructura celular, cuanto mayor recorrido deba éste transitar, mayor será también el porcentaje retenido.-
En mediciones realizadas en laboratorio se determina con precisión el porcentaje o coeficiente de absorción de cada espesor para las distintas bandas de frecuencias del sonido.
Con éstos valores tabulados, diferentes además para cada producto ofrecido en el mercado, se puede calcular la cantidad necesaria de material y su espesor en función del requerimiento acústico a satisfacer.

Como regla práctica general hay que tener en cuenta que los mayores espesores abarcan un rango de frecuencias más amplio (desde los sonidos agudos hasta los graves) y los espesores menores actúan más eficientemente hacia los agudos, cayendo su performance en los graves.

Aislación

En el caso de la aislación sonora, esta técnica característica en la práctica del control del ruido y de la que debe esperarse una adecuada atenuación sonora, consiste básicamente en dividir mediante barreras físicas preferentemente con cierres totales, el sector que contiene a la o las fuentes sonoras del que se desea proteger, de tal manera que constituyan recintos estancos.
Existen variantes en las cuales la partición es solo parcial (barreras, biombos), o también que las fuentes queden en un ambiente tan pequeño como su funcionamiento lo permita (encapsulado) o que el personal a proteger ocupe recintos de dimensiones reducidas (cabina acústica).
En todos los casos la predicción de la aislación a lograr depende del conocimiento que se posea de la capacidad aislante de los materiales a usar o del resultado de combinar a dos o más de ellos.

El problema de la aislación sonora está relacionado con la posibilidad de dividir fisicamente al local donde se encuentran las fuentes separándolas de la zona bajo control, mediante la interposición de barreras que atenúen el paso de la energía sonora. Intuitivamente se puede concluir que las características que debe reunir un aislante acústico no solo no coinciden con las de los fonoabsorbentes, sino que son incompatibles.

En efecto, los materiales porosos al permitir el paso del aire permiten también el paso del sonido y en consecuencia no pueden tener propiedades aislantes.
En general, puede decirse que un material o combinaciòn de materiales tienen buen comportamiento acústico, cuando son pesados e impermeables al paso del aire.
Es positivo que sean poco rígidos y deben conformar cierres herméticos.

Hasta ahora se vio que divisorios pesados permiten esperar atenuaciones razonables.
Pero la tendencia actual de emplear divisorios premoldeados más livianos llevarìa a resultados adversos. Esto es así a menos que se empleen divisorios dobles o mútiples: dos o más capas de un material liviano separados por cámaras de aire.

Cuanto mayor sea la desvinculación de una capa con otra, tanto menor será la transmisión del impacto sonoro de una a otra, y en consecuencia de un lado al otro del divisorio.
Esta desvinculación puede lograrse tanto mediante el empleo de estructuras poco rígidas como mediante una buena separación entre placas.
La incorporación de lana de vidrio provee un aumento interesante de aislación. Se observa, sin embargo, que el empleo de una o dos capas de material aislante adicional, (tipo Barrier vinilo de alta densidad) incrementa la aislación en forma más pronunciada.

SEGURIDAD Y CONFORT ACUSTICO EN SALAS DE GRABACIÓN Y AUDIO

No siempre se encara el tratamiento acústico de una sala de grabación, de FM o TV simultáneamente con la adquisición de su equipamiento. Así es como se incorporan micrófonos, consolas y demás equipos de última generación del que resulta un producto final que no responde a las expectativas ni a la inversión realizada. La explicación en casi la totalidad de estos casos está en el tratamiento acústico deficiente de la sala.
Debe tenerse claro que las señales sonoras transformadas en señales eléctricas desde que son captadas por el micrófono y procesadas por la alta tecnología del equipamiento, pertenecen previamente al antiguo campo de la acústica como rama de la física y responden a sus leyes inmutables. Desde su emisión, el sonido viaja hasta el micrófono el que también recibe al proveniente de una o más reflexiones con sus correspondientes retardos, niveles sonoros y distorsiones por cambios en su composición en frecuencias. Mucho o poco de este proceso quita calidad al sonido que es captado globalmente.

Este proceso puede generar ecos, ecos autosostenidos o flutter eco (a veces traducido como “eco de flauta”) y define tiempos de reverberación. El primero se produce (raramente en una sala de dimensiones reducidas) cuando un sonido reflejado llega al micrófono con un retardo de más de 0,05 s respecto al directo y con una intensidad que compite con él. Se lo percibe como la imagen intuitiva que todos tenemos de un eco : repetición del original con un valle temporal intermedio.

El segundo se produce, cuando se tienen superficies reflejantes enfrentadas, una de esas superficies puede ser la pecera, una puerta o simplemente una pared sin tratamiento. El sonido reflejado repetidamente y en forma alternativa en esas superficies, lo mantienen por más tiempo que al resto que es absorbido por el tratamiento general de la sala. Se lo percibe en ciertos sectores de la misma como una prolongación inconveniente del sonido.
En general solo se produce para ciertas frecuencias (normalmente medias o bajas) y se lo debe eliminar con un tratamiento adicional específico para ese rango de frecuencias.
Ambos problemas están directamente relacionados con el diseño de la sala y se presenta muy frecuentemente cuando se “aprovecha” un recinto existente que originalmente tenía otro destino.
Sobre el tiempo de reverberación nos extenderemos algo más. Este parámetro constituye la condición necesaria (aunque no siempre suficiente) para lograr una sala correcta. En lo que sigue se dan los lineamientos para no especialistas como orientación válida para lograr resultados plausibles.
En primer lugar, debe fijarse como objetivo, valores de tiempo de reverberación propuestos por un especialista en la materia. No todos son coincidentes pero tampoco difieren substancialmente entre sí. En segundo lugar, debe definirse la cantidad de absorción a incorporar para lograr ese objetivo (lo que el especialista denomina Área equivalente de absorción). Finalmente, debe seleccionarse el material absorbente apto para lograr esa capacidad de absorción.
Los dos tipos de placas acústicas FONAC, tanto el FONAC Class 1 como el nuevo producto FONAC STUDIO representan la tecnología más avanzada en materiales absorbentes acústicos .
Están hechas a base de espuma “ignífuga” con terminación superficial en forma de cuñas anecoicas , siendo la solución fácil y adecuada para resolver los excesos de reverberación y nivel sonoro que se producen en ambientes cerrados o bien fuentes fijas que generan ruidos elevados y donde se requieren condiciones especiales de comportamiento al fuego.
Las nuevas placas FONAC STUDIO tienen como principal característica la apariencia lisa pero tallada con más de 5500 micro – cavidades de fondo cerrado que optimizan las capacidades de absorción hacia las ondas sonoras de los ruidos. Están confeccionadas con tecnología de última generación , contando con la mayor seguridad, utilizando material ignífugo CLASS 1 – UL 94 HBF, que garantizan un alto poder fonoabsorbente para evitar la reflexión de los sonidos que se originan contra superficies duras de paredes o techos, logrando una confortable atenuación del nivel de ruido general.
Se las puede utilizar como terminación en paredes y techos, en ambientes que requieren un perfecto acabado, tonos claros y condiciones ignífugas en las que no se admitan riesgos de fuego y se busque una perfecta terminación estética y seguridad para proporcionar el máximo confort acústico.
Resultan especialmente indicadas para salas de música, salas de grabación, cabinas de control, estudios de radio, sets de televisión, donde se requiere una respuesta acústica definida del local, con precisos tiempos de reverberación.

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